La primera sesión del Programa de Formación Continuada 2025 de Mentora, celebrada en València, inauguró el año formativo con un tema que cada vez ocupa más tiempo en los mostradores de la farmacia: las alergias e intolerancias alimentarias. La Masterclass estuvo impartida por el Dr. José Miguel Soriano, doctor en Farmacia, nutricionista y catedrático de Nutrición y Bromatología de la Universitat de València, una de las voces más reconocidas en este ámbito.
A continuación, te compartimos un resumen de los puntos más relevantes que se abordaron. Pero recuerda: esto es solo un avance de todo lo que podrás aprender dentro de Mentora.
¿Por qué esta sesión es clave para la farmacia?
En los últimos años, las consultas en la farmacia relacionadas con molestias digestivas, sospechas de alergia o preocupación por “intolerancias” se han disparado. La confusión entre ambos conceptos es muy habitual, y de esa confusión nacen:
- recomendaciones incorrectas,
- derivaciones tardías,
- auto-restricciones dietéticas innecesarias,
- y, en última instancia, problemas de seguridad para el paciente.
De ahí la importancia de que el farmacéutico cuente con criterios claros, basados en la evidencia, para orientar de forma precisa y evitar alarmismos.
Alergias e intolerancias: ¿qué son y qué debe saber la farmacia?
El Dr. Soriano recordó que una alergia alimentaria implica siempre una respuesta del sistema inmunitario frente a proteínas concretas del alimento. La mayoría son IgE mediadas, lo que significa que pueden desencadenar reacciones rápidas y potencialmente graves, incluida la anafilaxia.
Durante la sesión se profundizó en aspectos clave para el trabajo en el mostrador:
- Evitar déficits nutricionales en las dietas de exclusión
No es lo mismo retirar leche que retirar trigo o frutos secos. La salida debe ir siempre acompañada de alternativas nutricionales seguras. - Sensibilización no es lo mismo que alergia real:
Un paciente puede tener pruebas positivas y no presentar síntomas clínicos. - Reactividad cruzada
Ejemplo: pacientes alérgicos al polen que reaccionan a frutas frescas. - Diagnóstico basado en evidencias
El gold standard sigue siendo la provocación oral controlada, aunque en farmacia es esencial conocer el papel y las limitaciones de pruebas como prick-test, IgE específica o CRD molecular.

Intolerancias alimentarias: una realidad frecuente pero distinta
A diferencia de las alergias, las intolerancias alimentarias no involucran al sistema inmunitario. Se deben a mecanismos enzimáticos, farmacológicos o funcionales.
En la población general, entre un 15–20% presenta algún tipo de intolerancia, siendo las más frecuentes: lactosa, fructosa, histamina, cafeína, culfitos, FODMAPs.
¿Qué se explicó en la sesión?
- Cómo diferenciar mecanismos y síntomas.
- Qué pruebas diagnósticas son útiles (y cuáles no).
- Cómo orientar en dietas que reduzcan síntomas sin caer en restricciones extremas.
- Cuándo derivar al especialista.
La idea clave: una intolerancia no es una sentencia dietética permanente, y el papel de la farmacia es guiar al paciente sin fomentar miedos.

Mitos frecuentes que la farmacia ayuda a desmontar
El Dr. Soriano dedicó parte de la sesión a identificar falsas creencias que llegan cada día al mostrador:
• “Alergia e intolerancia son lo mismo” → Falso. Y explicarlo correctamente marca la diferencia.
• “Los test de IgG sirven para diagnosticar intolerancias” → No. Solo indican exposición alimentaria.
• “Los productos sin gluten son más saludables” → Para la población general no tienen beneficios nutricionales.
• “Si la reacción no es inmediata, no es alergia” → Algunas alergias tardan horas en manifestarse.
• “Los antihistamínicos sustituyen a la adrenalina en anafilaxia” → La adrenalina es el único tratamiento que salva vidas.
En la formación se exponen muchos más mitos, casos reales y situaciones del día a día, para que el farmacéutico pueda responder con seguridad y rigor.
El papel de la farmacia: orientar con criterio, mejorar la salud del paciente
La farmacia es el primer punto de consulta ante molestias digestivas, urticarias, reacciones tras comidas o dudas sobre dietas restrictivas.
Por ello, los profesionales deben:
• reconocer señales de alarma,
• saber cuándo derivar,
• entender la diferencia entre alergia e intolerancia,
• interpretar etiquetas y alérgenos,
• y proponer alternativas nutricionales adecuadas.
Este conocimiento no solo mejora el consejo farmacéutico, sino también la fidelización del paciente y su seguridad.
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